• El Cor de la Vila, a Villa Eugenia
Amapolas rojas en el concierto “Un cant per la pau” del Cor de la Vila.
7/07/2015

El pasado sábado 4 de julio el Cor de la Vila llenó Villa Eugenia con el concierto Un cant per la pau, en el que interpretaron la obra The armed man. La estética que imprimieron al concierto acompañó perfectamente la temática del mismo: antes de comenzar se repartieron amapolas rojas de papel, en referencia a las amapolas que fueron símbolo de la paz después de la Primera Guerra Mundial. También la coral y músicos lucirían estas amapolas de papel sobre el uniforme negro para llenar, con puntos de color rojo, el escenario.

 

Durante el concierto, se proyectaron imágenes extraídas de grabaciones de diferentes conflictos bélicos que se presentaron en una evolución cronológica (de la Primera Guerra Mundial hasta la Guerra de Irak) y culminaron con imágenes actuales no bélicas que conseguían transmitir un halo de esperanza en el futuro.

 

La famosa pieza The armed man fue escrita por el compositor galés Karl Jenkins en 1999 y subtitulada  A mass for peace. Se estrenó en el año 2000, ya que fue un encargo de la Royal Armouries (el museo nacional de armas más antiguo de Inglaterra) para celebrar el cambio de milenio. La obra está dedicada a las víctimas de la guerra de Kosovo, una guerra que por aquellos años  acontecía como conflicto de alcance internacional, y que dejó miles de víctimas y refugiados.

 

La suite coral comienza y acaba con L'homme armé adaptación que hizo Jenkins de la famosa canción popular francesa del Renacimiento de nombre homónimo, y cuyo ritmo está marcado por un repiqueteo de caja que recuerda a una marcha militar. Los estilos que recorren el interior The armed man son variados y van de los cantos de la liturgia católica a los textos religiosos y seculares ingleses.

 

La adaptación de la obra original interpretada por el Cor de la Vila fue realizada por el mismo director, José Tomás Poveda, el cual acompañó, en ciertos momentos, a los músicos con un teclado. Además fue destacada la participación de la soprano Marina Monzó, la cellista María Fernández, el percusionista Carlos Pérez y el pianista Andreu Soler. Un reparto que acabó de completar un concierto «bello y emotivo», tal y como se oyó desde un público que se puso en pie para ovacionar a los y las intérpretes.